
¿Por qué la mayoría de los calentadores infrarrojos se dañan? (Y cómo lo resolvimos)
Aquí hay un pequeño secreto sobre los calentadores infrarrojos: rara vez es el filamento el que se daña primero. Por lo general, son las condiciones del entorno las que causan su destrucción. En un lugar de trabajo concurrido, siempre hay humedad y polvo en todas partes. Estos elementos llegan al interior del calentador, causando cortocircuitos o dañando el metal. Es frustrante. Compras un equipo y este se daña simplemente debido a un poco de humedad. Esa es precisamente la razón por la cual elegimos una clasificación IPX4 para nuestra última serie de calentadores.
¿Qué significa IPX4?
Si no estás familiarizado con este término, IPX4 significa que el dispositivo puede resistir salpicaduras de agua desde cualquier ángulo sin problemas. No nos limitamos a ponerle una cubierta al dispositivo. También sellamos las conexiones eléctricas y utilizamos juntas que impiden que entre líquido, pero que al mismo tiempo permiten que el dispositivo respire. Si trabajas en un lugar donde hay vapor de refrigerante o realizas limpiezas frecuentes, esto es realmente útil. Piénsalo: cuando el agua golpea un calentador normal, se crea un puente entre los terminales, y ¡bang! El interruptor se corta y el calentador deja de funcionar. Es un verdadero problema.
El problema de la condensación
También está el problema de la condensación. ¿Sabes cómo se empaña el espejo del baño después de ducharse? Lo mismo ocurre aquí. Cuando el calentador se apaga y la temperatura disminuye, la humedad se acumula en la lente o en el reflector. Esta “niebla” es un verdadero problema, ya que actúa como una barrera. En lugar de que el calor llegue al objeto que se quiere calentar, este rebota directamente hacia la lámpara. Para compensar, la lámpara debe trabajar más duro, funcionando al 110% de su capacidad para poder cumplir con su función básica. Resolvimos este problema con recubrimientos antiniebla y mejor sistema de ventilación. Esto mantiene los componentes ópticos claros, de modo que el calor llegue exactamente donde se desea, sin forzar al equipo a trabajar por encima de sus capacidades.
Algunas cosas a tener en cuenta
Bueno, hay un trade-off: cuando se sella algo para evitar que entre agua, se pierde algo de la circulación natural del aire. No puedes simplemente meter un calentador IPX4 en una caja pequeña y esperar que funcione bien. Necesitas dejarle algo de espacio para que respire. Asegúrate de que haya suficiente espacio entre los componentes electrónicos para que no se sobrecalienten. Estos dispositivos están diseñados para funcionar en entornos húmedos. Pueden colocarse en el mismo lugar donde estaban los calentadores antiguos, siempre y cuando verifiques bien su consumo de energía y sus dimensiones físicas. Un último consejo: presta atención a las juntas durante la instalación. Si una junta está suelta o aplastada, entonces esa clasificación IPX4 no sirve de nada. Asegúrate de que las juntas estén bien selladas, y así todo funcionará correctamente.